El racismo en el lenguaje contra las identidades negras
El racismo en el lenguaje contra las identidades negras
Por: Jonh Jak Becerra Palacios
Resumen
Este ensayo analiza el racismo en el lenguaje como una forma de violencia estructural que reproduce la colonialidad en el contexto colombiano. A partir del marco teórico de Achille Mbembe en Crítica de la razón negra (2016), se examina cómo el lenguaje funciona como una tecnología de poder que clasifica, nombra y sitúa a los cuerpos negros en posiciones de subalternidad. Se dialoga con los aportes de Frantz Fanon, Lélia Gonzalez, Ngũgĩ wa Thiong’o y Amos Wilson, para comprender la forma en que el racismo lingüístico perpetúa la deshumanización y la alienación mental del sujeto negro. El texto concluye que descolonizar la palabra constituye un acto político de rehumanización y resistencia frente a la razón moderna que negó la plena humanidad de los pueblos afrodescendientes.
Palabras clave: racismo lingüístico, colonialidad, identidad negra, lenguaje, poder, Mbembe.
Introducción
El racismo en Colombia no siempre se manifiesta mediante insultos abiertos; muchas veces susurra a través de la aparente inocencia de las palabras. El lenguaje actúa como un campo de batalla donde la herencia colonial se perpetúa bajo formas disfrazadas de cariño, tradición o costumbre. No es casual que las personas negras sean nombradas primero por el color de su piel y no por su nombre propio, ni que su identidad sea constantemente interrogada mediante preguntas como “¿cómo quieres que te llame: negro o afro?”.
Como advirtió Frantz Fanon (1952) en Piel negra, máscaras blancas, el lenguaje no es neutro: es una construcción política y un mecanismo de dominación que moldea la percepción del mundo y define quién puede ser considerado plenamente humano. Este ensayo se propone analizar el racismo en el lenguaje colombiano a partir de la lectura crítica de Achille Mbembe (2016) en Crítica de la razón negra, en diálogo con las reflexiones de Fanon (1952), Lélia Gonzalez (1983), Ngũgĩ wa Thiong’o (1986) y Amos Wilson (1998).
La hipótesis central sostiene que el lenguaje, más que reflejar la discriminación racial, la produce y la legitima, funcionando como una tecnología de poder que clasifica y reproduce jerarquías raciales heredadas del colonialismo.
Lenguaje y poder: La continuidad colonial
En Crítica de la razón negra, Achille Mbembe (2016) propone que la modernidad occidental se fundó sobre una razón racializada, una “razón negra” que hizo de la negritud el límite de lo humano. Desde esta perspectiva, el lenguaje es una tecnología de poder que organiza el mundo social mediante la clasificación del Otro. Nombrar es, en consecuencia, un acto político: quien nombra ejerce autoridad sobre lo nombrado.
Mbembe (2016) identifica tres categorías mediante las cuales la modernidad representó a las personas negras: el esclavo, el salvaje y el infantil. Estas categorías no solo son descripciones racistas, sino instrumentos semánticos que sitúan a los sujetos negros fuera de la humanidad plena.
En el contexto colombiano, esta lógica se actualiza en prácticas lingüísticas cotidianas. A una persona blanca se le trata de “señor” o “señora”, mientras que a una persona negra se le dice “negro”, “moreno” o “mi negrito”. En los medios de comunicación, la identidad negra suele reducirse al espectáculo deportivo o a la caricatura humorística. Estas formas de nombrar configuran un sistema simbólico de jerarquización racial donde el cuerpo negro es simultáneamente hipervisibilizado y deshumanizado.
De esta manera, el lenguaje se convierte en un espacio donde la alianza histórica entre raza y capitalismo se reproduce (Mbembe, 2016). La negritud es asociada al trabajo físico, la servidumbre y la marginalidad, mientras la blancura se consolida como sinónimo de racionalidad, belleza y autoridad.
Colonialidad e identidad negra: Ser nombrado, ser negado
Para Mbembe (2016), la colonialidad no terminó con la independencia política de los pueblos colonizados, sino que se mantiene como una matriz de poder que estructura las relaciones sociales y simbólicas. En este marco, la identidad negra no puede entenderse como una categoría aislada o esencialista, sino como el resultado histórico de una deshumanización sistemática y de las estrategias de resistencia frente a ella.
Lélia Gonzalez (1983), en su ensayo Racismo e sexismo na cultura brasileira, muestra cómo la ideología del mestizaje en América Latina funcionó como un mecanismo de blanqueamiento cultural que invisibilizó la existencia de la negritud. El mestizaje, en lugar de suprimir las jerarquías raciales, las reconfiguró bajo el discurso de la “armonía racial”. En este proceso, el lenguaje fue y sigue siendo un instrumento que naturaliza la supremacía blanca/mestiza, situando a las personas negras como “otras”, “diferentes” o “exóticas”.
Desde esta perspectiva, nombrar con dignidad a las personas negras no es un gesto menor, sino un acto de resistencia que desafía las estructuras coloniales del lenguaje. La identidad negra, entendida desde Mbembe (2016), se articula como una respuesta crítica al proceso histórico de deshumanización y como un esfuerzo continuo por reconstituir la subjetividad negada.
Lenguaje, alienación y colonialismo mental
Ngũgĩ wa Thiong’o (1986) aborda el racismo en el lenguaje desde la imposición de las lenguas coloniales. En Descolonizar la mente, sostiene que la verdadera colonización no se da solo sobre el territorio, sino sobre la mente: al imponer la lengua del colonizador, se destruye el universo simbólico del colonizado. El lenguaje no es únicamente un medio de comunicación, sino un depósito de los valores y cosmovisiones de una sociedad.
Según Ngũgĩ (1986), la prohibición o desvalorización de las lenguas nativas produce dos efectos:
-
Desvaloriza la cultura africana y hace que el colonizado perciba su propia lengua como inferior.
-
Privatiza la cultura del colonizador, haciéndola la única vía legítima hacia el conocimiento y el poder.
Así, el racismo lingüístico se convierte en una forma de alienación mental que desvincula al individuo de su historia y su identidad. En Colombia, esta alienación se manifiesta en la reducción de la diversidad lingüística afrodescendiente y en la persistencia del español como única lengua legítima del conocimiento.
La patologización del reclamo
Amos Wilson (1998), en Blueprint for Black Power, sostiene que el poder racializado se mantiene no solo a través de la fuerza, sino también mediante la capacidad de definir qué es “normal” o “racional”. En el contexto colombiano, esto se evidencia en la patologización del reclamo: cuando una persona negra denuncia el uso ofensivo de ciertas expresiones, la respuesta suele ser “no sea resentido” o “es con cariño”.
Este mecanismo desplaza la violencia del lenguaje hacia la subjetividad del oprimido, convirtiendo la legítima defensa en un exceso emocional. En consecuencia, la denuncia del racismo lingüístico se percibe como un problema del individuo y no del sistema. Como indica Mbembe (2016), esta lógica revela la persistencia de la colonialidad en las relaciones sociales contemporáneas: el sujeto negro sigue siendo interpelado como objeto, no como interlocutor.
Conclusión
El lenguaje en Colombia opera como una tecnología de poder que reproduce la colonialidad racial. Desde los apelativos cotidianos hasta las representaciones mediáticas, la palabra configura jerarquías de valor que deshumanizan al sujeto negro. La lucha contra el racismo no puede limitarse a las políticas públicas o a la educación institucional; debe incluir una descolonización de la lengua, un proceso de reapropiación simbólica que permita reconstruir la humanidad negada.
Nombrar con dignidad, en este sentido, es un acto de resistencia. Como afirman Fanon (1952) y Mbembe (2016), el lenguaje no solo describe la realidad, sino que la produce. Por tanto, transformar el lenguaje implica transformar el mundo. Descolonizar la palabra es rehumanizar el pensamiento, desarticular la razón negra y abrir el horizonte hacia una sociedad verdaderamente plural y justa.
Referencias
Fanon, F. (1952). Piel negra, máscaras blancas (Peau noire, masques blancs). París: Éditions du Seuil.
Gonzalez, L. (1983). Racismo e sexismo na cultura brasileira. En Movimentos Sociais Urbanos, Minorias Étnicas e Outros Estudos. Río de Janeiro: Zahar Editores.
Mbembe, A. (2016). Crítica de la razón negra: Ensayo sobre el racismo contemporáneo. Barcelona: Futuro Anterior Ediciones. © Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L.
Ngũgĩ wa Thiong’o. (1986). Descolonizar la mente: La política de la lengua en la literatura africana (Decolonising the Mind: The Politics of Language in African Literature). Londres: James Currey.
Wilson, A. (1998). Blueprint for Black Power: A Moral, Political, and Economic Imperative for the Twenty-First Century. Brooklyn, NY: Afrikan World InfoSystems.


Comentarios
Publicar un comentario